La debilidad de las palabras
Pello Urzelai
Berria
La postura contra la violencia y el compromiso con los derechos humanos son importantes en política. Pero a menudo las palabras se utilizan para ocultar las verdaderas posiciones. Si los argumentos que se utilizan en el caso de Azpeitia se aplicaran coherentemente respecto a lo que está sucediendo en Gaza, por ejemplo, el partido que ha logrado la alcaldía en Azpeitia mediante moción de censura habría presentado ya una proposición no de ley en el Congreso español que pidiera al gobierno de Zapatero la ruptura inmediata de relaciones diplomáticas con Israel. Y el Gobierno de España habría hecho volver al embajador que tiene en Tel Aviv para protestar por la masacre que Israel está perpetrando en Gaza. Pero ni hemos visto ni veremos nada semejante.Con todo, ni los debates semánticos ni las meras peticiones de solución aportan soluciones. Lo sucedido en Azpeitia, Hernani o Urbina deja claro que, considerando la gravedad y complejidad del problema, se necesita mucho más que palabras para avanzar en la pacificación.
http://www.berria.info/blogak/pello/?ti
Fermín Arano:
Es una práctica muy común en el debate político la de buscar paralelismos con el fin de justificar contradicciones propias y reforzar la postura de cada cual. Creo que precisamente es el mecanismo que utiliza el colaborador de Berria en esta ocasión. Porque veo cada vez más claro que la izquierda abertzale incurre en una seria contradicción cada vez que ETA aparece en escena, porque no puede, no se atreve o no quiere desautorizar sus acciones y sin embargo no deja de invocar a la democracia, los derechos de los presos, los derechos colectivos y un largo etc. La misma contradicción que forzaba al alcalde de Azpeitia a manifestar “su dolor, su pesar y su tristeza ante los graves hechos sucedidos” en su localidad, como si de las consecuencias de una tormenta tropical se tratase. Y claro, ante esta complicada situación se apela al conflicto palestino, a Irak, al Sahara o cualquier otra situación que permita justificar lo dificilmente justificable. Y es que, enlazar en la misma frase la postura del alcalde de Azpeitia ante la muerte de un vecino de su localidad con la actuación del gobierno español ante el genocidio de Israel en la franja de Gaza me parece, al menos, surrealsista.
Se afirma, además, que “se necesita mucho más que palabras para avanzar en la pacificación”. Por supuesto. Sin embargo, en el caso que nos ocupa las palabras son fundamentales. Las palabras del alcalde de Azpeitia desautorizando (o lo que sea) la acción de ETA contra un convecino sería importantísimas para la pacificación. Demostrarían que esa parte del mundo de la izquierda abertzale daba definitivamente un paso adelante. Y esa postura sería el principio del fin de la violencia de ETA. Porque sin apoyo social, ETA dejaría de existir antes o después. Es por lo que todo el mundo lee con tanto interés y con lupa las declaraciones de un dirigente como Arnaldo Otegi que representa a un sector importante pero minoritario de esta sociedad. No por lo interesante de su discurso (no digo que no lo sea) sino por buscar o imaginar entre lineas alguna de esas palabras que, probablemente, cambiarían nuestro futuro.
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