Siempre que hablo en mi entorno sobre el tema que nos ocupa, hay una frase que se repite y dice así: "eso no es tan sencillo". Efectivamente, el conflicto vasco tiene muchas caras, muchos matices, muchos peros, diferentes causas, multiples consecuencias, distintas sensibilidades... Creo, sin embargo que todos estos elementos complican mucho, además de nuestras tertulias, la solución del problema.

Voy a intentar un análisis sencillo, conociendo de antemano el riesgo intelectual que supone la simplificación. Y voy a proponer dos principios que incluyen, al igual que en la consulta presentada por el lehendakari, el aspécto ético y el aspecto político de la cuestión:
- A día de hoy y analizando la situación socio-política que vivimos en Euskal Herria no me interesa ningún avance en la cuestión política basado en la violencia (en su sentido amplio) o acompañado de ella.
- En un escenario de paz, considero imprescindible un acuerdo entre los partidos políticos y agentes sociales que sea refrendado por la sociedad y que siente las bases para la resolución del conflicto político que vivimos.
El principio ético que se desprende de la primera afirmación es sencillo, claro y contundente. Se basa en anteponer la paz (también en su sentido amplio) a cualquier aspiración política, por legítima que esta sea. He constatado en muchas ocasiones que esta idea no es compartida en mi entorno cercano y quizá tampoco lo sea de forma mayoritaria en el conjunto de la sociedad.
El principio político incluído en la segunda afirmación creo que conecta más con la opinión de la sociedad pero obviando la condición inicial, es decir, la paz.
Esto es, sencillamente, lo que ahora mismo pienso. Los peros, los matices, los condicionantes, los condicionantes...los dejo para otro día. Por cierto, me llaman "el rarito".
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada